FARFANÍAS
Para comunicarnos, bien sea de palabra o por escrito, las personas juntamos los sonidos y las letras para formar unas unidades lingüísticas mayores a las que llamamos palabras. Toda palabra que se precie de tal, ha de integrar en sí necesariamente dos elementos: uno material (los sonidos o letras de que consta) y otro inmaterial (el significado que encierra). Ambos son tan inseparables como la cara y la cruz de una moneda.
Sin componente material, solamente cabría la comunicación telepática, para la que no estamos preparados los humanos.
Sin componente significativo, las palabras quedarían reducidas a puros disparates sonoros; FARFANÍAS las llama un simpático personaje creado por Carmen Martín Gaite, “palabras como flores silvestres que no hay que regar, que casi nunca quieren decir nada..., pero algunas veces sí. [...] Porque unas veces las farfanías se quedaban bailando por dentro de la cabeza, como un canturreo sin sentido. Y esas se evaporaban en seguida, como el humo de un cigarrillo. Pero otras permanecían tan grabadas en la memoria que no se podían borrar. Y llegaban a significar algo que se iba adivinando con el tiempo.
MIRANFÚ quería decir “va a pasar algo diferente” o “me voy a llevar una sorpresa”.
Por un euro, FARFANÍAS y su SIGNIFICADO: (si no se te ocurren, de momento, ninguna, prueba a definir algunas de las que aquí te propongo)
CASTIPA, MALTENDO, COTUNSA, TARINDO, CHOPOGA, METUFE, ...
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Mar dijo
Palabras, palabras. Con sentido, sin sentido. Y sentimientos también, como tú me dices, SIN SENTIDO, pero son los que siento, los que a pesar de todo, ME HACEN VIVIR. Es contradictorio pero es así. Las razones del corazón ....yo no las inventé.
Un saludo
1 Noviembre 2006 | 09:08 PM