Cuando muere el amor
Transcribo un emotivo post de Trini R en el que se deslindan con claridad las caras, los lados, los ángulos y los vertices del desamor. Se adivina en él el drama intenso de cada uno de los corazones que lo sufren y el modo en el que sufren. Y la inutilidad de ese sufrimiento. Es como una llama que va perdiendo vigor y que poco a poco, falta ya de cera, se apaga.

El amor de dos no se rompe a dúo. Expira en un corazón, pero por un tiempo, continúa latiendo en el otro. Y el que subsiste incendiado, sufre insanamente el inútil gasto de energía.
El amor de dos, se rompe por uno de los perfiles y, el otro se queda balanceándose sin red en el vacío; sumido en un agujero negro en el que, impotente es de hallar la luz de salida.
La razón del que sigue con el amor vivo protesta, se desgañita, exigiendo piedad o justicia. Pero el corazón es caprichoso y a su libre albedrío se enamora. Y la cordura del desamado ha de claudicar ante la evidencia.
Jamás retrocede el desamor, por mucho ímpetu que en ello derroche el repudiado. Si dejan de amarte, sólo resta suturar raudamente las heridas del alma.
Cuando el amor de dos se rompe, para uno las rosas pierden su aroma y, las mariposas entregan al luto el color de sus alas. Mientras, quizá en la otra faz, una nueva estrella esté eclosionando en sus adentros, colmada de mágica esperanza.
Cuando muere el amor de dos, el perdedor demuestra que su amor fue genuino y sigue vivo, dotando de libres alas al que se cansó de amar. Aunque esto signifique la mayor de las condenas para su lacerado espíritu...


Kar dijo
Cuanta realidad, bien descrita...
Se pierde el color, empezandolo a ver todo en blanco y negro... una visión muy triste y dura de vivir...
Bicos Javier!!
30 Noviembre 2006 | 06:05 PM