MIRÁNDOSE EN EL ESPEJO HASTA ENCONTRARSE
RESACA
Esta mañana, como todos los días, me lavé la cara e intenté buscar mi reflejo en el espejo. Pero no lo encontré. Esta vez, del otro lado del cristal, había un extraño. ¿Como explicarlo? Exteriormente se parecía a mi, sus ojos, su boca, el tamaño de su cabeza, eran exactamente los que yo conocía. Pero, ese no era yo. Su mirada, sus gestos, su forma de ocupar el espacio, era diferente... Parecía... extranjero.
Y no sabía repetir mis gestos como mi anterior reflejo. Todo lo hacía con cierta torpeza e inseguridad. Con un poco de retraso. Como dudando.
Es normal, pensé. No me conoce. Le pregunté que hacía allí y después de un rato me contestó que mi antigua imagen se había aburrido de ser una vulgar copia mía y que se había marchado a recorrer mundo. Y me dijo también que, si me parecía bien, él intentaría ser como yo (en realidad no estoy seguro si dijo eso o todo lo contrario, porque mi nueva imagen habla en un idioma que yo jamás he oído).
En fin. Resumiendo... Me rasqué la cabeza y él hizo lo mismo, sonreí y el también.
Cosas así a cualquiera le pueden pasar. Y hace falta fuerza de voluntad para atreverse a mirarse uno a sí mismo a los ojos y poco a poco reconocerse. Hay que ser capaz de verse los defectos, y de reconocerse los errores para luego poco a poco, ser capaz de perfilar bien los propios rasgos y las propias cualidades y llegar, por fin, a ser uno mismo.
Por un €, mírate al espejo y dime, dinos, qué ves. ¿Te atreves?



Kar dijo
Depende del día, del momento... puedo verme de diferentes formas ó no ver nada...
Impaciente, por lo tanto nerviosa... lo que abarca ya muchas cosas (intranquila, ansiosa, irritable, alterada, etc...)
Y esos serán los días que no veo nada...
Bicos!!
P.D. Me debes un euro Javier!!
11 Enero 2007 | 07:52 PM