PERSONIFICANDO LAS COSAS QUERIDAS
Hace unos días Gerard redactó:
Mi mascota preferida es un balón, un balón de fútbol. No uno en particular que tenga yo en mi casa, sino todos. A mi mascota le encanta que la acaricie, le encanta que le dé golpecitos para recorrernos medio campo juntos.
A veces se enfada cuando le doy un puntapié demasiado fuerte y la envío a la grada del campo, pero ella sabe que a veces, tengo que hacerlo. Cuando está en mi poder siento cómo todos me miran, esperan algún gesto o algún movimiento por mi parte, pero no, me gusta tenerla. Me encanta cuando bota alto cerca de mí y quiere que salte, lo más alto posible, para cazarla con la cabeza. Aunque ella sabe que por su culpa me llevo algún codazo. También muy coqueta, le encanta sentir el tacto de la red y enloquece cuando se da con el palo. A veces nos separamos y la veo por la televisión, pero sigue existiendo esa conexión entre nosotros.
Prueba a personificar algún objeto que te es habitual. Hay muchas cosas que permanentemente usamos y con las que establecemos una relación especial. Prueba a pensar en lo que pudieran sentir, sus emociones, sus deseos, sus aspiraciones, ...
Por ejemplo: una pluma, un rotulador, un lápiz, una cámara fotográfica, un móvil, un reloj, un mp3, un bolso, una mochila, una consola, un ordenador, un espejo, una raqueta, una moto, un coche, un mallot, unas zapatillas, ....


despistada dijo
Mi bolígrafo de los exámenes es muy responsable. Sabe que tengo toda mi confianza depositada en él, que no debe agotarse durante el examen y distribuye la misma tinta durante todo el escrito mientras estudio. Por eso lo tengo siempre cerca de mí, en los apuntes, en el bolsillo, entre mis cosas en el bolso. Yo lo mimo, manteniéndolo tapado cuando no lo uso. Cuando lo destapo, se hincha, se sonríe por dentro de la tinta y parece que me pregunta "y ahora, ¿qué hacemos?". Me susurra en el exámen la respuesta que hemos escrito el día anterior, sigue fiel los esquemas que los dos hemos memorizado y tenemos una relación de mutua confianza reconfortante, pero caduca. Cuando hoy acabe mi examen, ambos sabemos que ya no habrá causa de relación, y seguramente tendrá que estar con el resto de bolígrafos, ya que mi acompañante durante los días de ocio es mi lápiz de mina.
3 Mayo 2007 | 09:14 AM