ADVERBIALES CONSECUTIVAS DE INTENSIDAD
A estas frases casi todo el mundo las llama chistes pero hay gente tan rara que las llama subordinadas adverbiales consecutivas de intensidad. ¡Qué cursis!
Era tan pequeño que sentado en el borde de un euro le quedaban los pies colgando.
Era tan miope que tenía las gafas en la nariz y no las veía.
Era tan viejo que de niño no jugó a los caballitos, sino a los dinosaurios.
Era tan bajito que no tenía sien, apenas llegaba a cincuenta.
Era una señora tan alta que en vez de cumplir años cumplía metros.
Tenía la boca tan pequeña que para decir tres decía: uno, uno, uno.
Era tan alto que si alguien le pisaba el callo, pasaban por lo menos diez minutos hasta que sentía el dolor.
Era tan educado que antes de empezar a hablar se quitaba el bigote.
¿Conoces alguno más?




lidia perez dijo
Habia un hombre tan alto que se comía un yogurt y cuando llegaba abajo ya estaba caducado
3 Mayo 2007 | 07:31 PM