LEO TRES SOMBREROS DE COPA, 3
Leo una segunda situación teatral de TSC. En ella aparece el teléfono. Tiene un cierto valor simbólico. Permite la relación de Dionisio con su prometida. Y da pie a nuevos diálogos cargados de exageración.
Es un humor muy ingenuo, casi infantil, que se verá reflejado en la forma de hablar de los personajes. Pero bajo la piel del humor encontramos cierto tono crítico como el rechazo a lo bohemio, o la hipocresía de la sociedad burguesa. El teatro humorístico y de lo absurdo, nació, pues, por una razón: la acción de la censura en las distintas dictaduras europeas de la época aplastaba la libertad de expresión, por lo tanto los autores se hicieron con el método de esconder bajo textos absurdos y humorísticos una ávida crítica a la situación política o social. Héctor González Moran
Puedes curiosear la relación de obras de Mihura que han sido llevadas al cine.Adaptaciones cinematográficas de obras de M.Mihura.
dionisio. Pero ¿qué veo, don Rosario? ¿Un teléfono?
don rosario. Sí, señor. Un teléfono.
dionisio. Pero ¿un teléfono de esos por los que se puede llamar a los bomberos?
don rosario. Sí, señor. Y a los de las Pompas Fúnebres...
dionisio. ¡Pero esto es tirar la casa por la ventana, don Rosario! (Mientras dionisio habla, don rosario saca de la maleta un chaquet, un pantalón y unas botas y los coloca dentro del armario.) Hace siete años que vengo a este hotel y cada año encuentro una nueva mejora. Primero quitó usted las moscas de la cocina y se las llevó al comedor. Después las quitó usted del comedor y se las llevó a la sala. Y el otro día las sacó usted de la sala y se las llevó de paseo, al campo, en donde, por fin, las pudo usted dar esquinazo... ¡Fue magnífico! Luego puso usted la calefacción... Después suprimió usted aquella carne de membrillo que hacía su hija... Ahora el teléfono... De una fonda de segundo orden ha hecho usted un hotel confortable... Y los precios siguen siendo económicos... ¡Esto supone la ruina, don Rosario...!
don rosario. Ya me conoce usted, don Dionisio. No lo puedo remediar. Soy así. Todo me parece poco para mis huéspedes de mi alma...
dionisio. Pero, sin embargo, exagera usted... No está bien que cuando hace frío nos meta usted botellas de agua caliente en la cama; ni que cuando estamos constipados se acueste usted con nosotros para darnos más calor y sudar; ni que nos dé usted besos cuando nos marchamos de viaje. No está bien tampoco que, cuando un huésped está desvelado, entre usted en la alcoba con su cornetín de pistón e interprete romanzas de su época, hasta conseguir que se quede dormidito... ¡Es ya demasiada bondad...! ¡Abusan de usted...!
don rosario. Pobrecillos... Déjelos..., casi todos los que vienen aquí son viajantes, empleados, artistas... Hombres solos... Hombres sin madre... Y yo quiero ser un padre para todos, ya que no lo pude ser para mi pobre niño... ¡Aquel niño mío que se ahogó en un pozo...!
(Se emociona.)
Déjame como respuesta los infraleves (las impresiones y sensaciones) que te haya sugerido la lectura.
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Mayra dijo
Me da la sensación que Dionisio utiliza un tono un poco irónico al referirse a las mejoras y a los cuidados que reciben los huéspedes, cuidados no adecuades hechos por un hostelero, ya que no es su trabajo.Don Rosario no capta ésta ironia y le responde como compadeciendo a los "pobres" huéspedes, los cuales se aprobechan de él según Dionisio.
22 Septiembre 2007 | 12:16 AM