LEO TRES SOMBREROS DE COPA, 6
Hotelero y huésped por fin se despiden. Dionisio se enfrenta consigo mismo, con su propia verdad, ante el futuro de su propia vida, ...
don rosario. ¿Quiere usted que me quede aquí, hasta que se duerma, no se vaya a poner nervioso? Yo me subo el cornetín y toco... Toco «El carnaval en Venecia», toco «La serenata de Toselli»... Y usted duerme y sueña...
dionisio. No, don Rosario. Muchas gracias.
don rosario. Mañana me levantaré temprano para despedirle. Todos nos levantaremos temprano...
dionisio. No, por Dios, don Rosario. Eso sí que no. No diga usted a nadie que me voy a casar. Me da mucha vergüenza.
don rosario. (Ya junto a la puerta del foro, para salir.) Bueno, pues si usted no quiere, no le despediremos todos en la puerta... Pero resultaría tan hermoso... En fin... Ahí se queda usted solito. Piense que desde mañana tendrá que hacer feliz a una virtuosa señorita... Sólo en ella debe usted pensar...
dionisio. (Que ha sacado del bolsillo de la americana una cartera, de la que extrae un retrato que contempla embelesado, mete la cartera y el retrato debajo de la almohada y dice, muy romántico): ¡Durante siete años sólo en ella he pensado! ¡Noche y día! A todas horas... En estas horas que me faltan para ser feliz, ¿en quién iba a pensar? Hasta mañana, don Rosario...
don rosario. Hasta mañana, carita de madreselva.


Marina M. dijo
Me da la impresión de que Don Dionisio no está muy seguro de lo que va hacer aunque mire el retrato de su futura esposa y le diga a Don Rosario que no piensa en nadie más.
24 Septiembre 2007 | 05:48 PM