LEO TRES SOMBREROS DE COPA, 17
Comienza el acto segundo. Mihura se recrea en la acotación inicial describiéndonos con detalle lo que hemos de imaginar. Habilita un aire de irrealidad a través del uso frecuente de "quizá". Nos deja así abierta la opción a creer en lo que nos parezca. Él no parece creer en demasiadas cosas.
ACTO SEGUNDO
La misma decoración. Han transcurrido dos horas y hay un raro ambiente de juerga. La puerta de la izquierda está abierta y dentro suena la música de un gramófono que nos hace oír una java francesa con acordeón marinero. Los personajes entran y salen familiarmente por esta puerta, pues se supone que la cuchipanda se desenvuelve, generosamente, entre los dos cuartos. La escena está desordenada. Quizá haya papeles por el suelo. Quizá haya botellas de licor. Quizá haya, también, latas de conserva vacías. Hay muchos personajes en escena. Cuantos más veamos, más divertidos estaremos. La mayoría son viejos extraños que no hablan. Bailan solamente, unos con otros, o quizá, con alegres muchachas que no sabemos de dónde han salido, ni nos debe importar demasiado. Entre ellos hay un viejo lobo de mar vestido de marinero... Hay un indio con turbante, o hay un árabe. Es, en fin, un coro absurdo y extraordinario que ambientará unos minutos la escena, ya que, a los pocos momentos de levantarse el telón, irán desapareciendo, poco a poco, por la puerta de la izquierda. También, entre estos señores, están en escena los personajes principales. Buby, echado en la cama, templa monótonamente su ukelele. El odioso señor, apoyado en el quicio de la puerta izquierda, mira a Paula con voluptuosidad. Paula baila con Dionisio. Fanny, con El anciano militar, completamente calvo y con la pechera de su uniforme llena de condecoraciones y cruces. Sagra baila con El cazador astuto que, pendientes del cinto, lleva cuatro conejos, cada cual con una pequeña etiqueta, en la que es posible que vaya marcado el precio. Madame Olga, en bata y zapatillas, hace labor sentada en el diván. A su lado, en pie, El guapo muchacho, con una botella de coñac en la mano, la invita de cuando en cuando a alguna copa, mirándola constantemente con admiración y respeto provincianos...
(Se ha levantado el telón. El coro, siempre bailando sobre la música, ha ido evolucionando hasta desaparecer por la puerta de la izquierda.)
El resto de escenas leídas:
Leo tres sombreros de copa, 1
Leo tres sombreros de copa, 2
Leo tres sombreros de copa, 3
Leo tres sombreros de copa, 4
Leo tres sombreros de copa, 5
Leo tres sombreros de copa, 6
Leo tres sombreros de copa, 7
Leo tres sombreros de copa, 8
Leo tres sombreros de copa, 9
Leo tres sombreros de copa, 10
Leo tres sombreros de copa, 11
Leo tres sombreros de copa, 12
Leo tres sombreros de copa, 13
Leo tres sombreros de copa, 14
Leo tres sombreros de copa, 15
Leo tres sombreros de copa, 16


Andreea dijo
¡Qué atmósfera! Parece que estamos a la fiesta del casamiento de Dionisio..., pobrecito, muy bien que se divierte, porque mañana no tendrá gana, pero con todo esto, yo creo que en el mismo tiempo que baila se preocupa del que pasará el día siguiente...
17 Octubre 2007 | 07:22 PM