LEO TRES SOMBREROS DE COPA, 25
Situación límite para nuestros protagonistas. Paula presiona a Dionisio. Este se muestra indeciso. El peso de la vida y de sus exigencias sociales cae sobre ellos. Aparecen más desamparados que nunca. Veámoslo, (con sus propias palabras, con nuestros propios oídos):
. paula asoma la cabeza por detrás de la cama y mira a dionisio tristemente. dionisio, que ha ido a cerrar la puerta, al volverse, la ve.)
paula. ¡Oh! ¿Por qué me ocultaste esto? ¡Te casas, Dionisio!...
dionisio. (Bajando la cabeza.) Sí...
paula. No eras ni siquiera un malabarista...
dionisio. No.
paula. (Se levanta. Va hacia la puerta de la izquierda.) Entonces yo debo irme a mi habitación...
dionisio. (Deteniéndola.) Pero tú estabas herida... ¿Qué te hizo Buby?
paula. Fue un golpe nada más... Me dejó K.O. ¡Debí de perder el conocimiento unos momentos. Es muy bruto Buby... Me puede siempre... (Después.) ¡Te casas, Dionisio!...
dionisio. Sí.
paula. (Intentando nuevamente irse.) Yo me voy a mi habitación...
dionisio. No.
paula. ¿Por qué?
dionisio. Porque esta habitación es más bonita. Desde el balcón se ve el puerto...
paula. ¡Te casas, Dionisio!
dionisio. Sí. Me caso, pero poco...
paula. ¿Por qué no me lo dijiste...?
dionisio. No sé. Tenía el presentimiento de que casarse era ridículo... ¡Que no me debía casar...! Ahora veo que no estaba equivocado... Pero yo me casaba, porque yo me he pasado la vida metido en un pueblo pequeñito y triste y pensaba que para estar alegre había que casarse con la primera muchacha que, al mirarnos, le palpitase el pecho de ternura... Yo adoraba a mi novia... Pero ahora veo que en mi novia no está la alegría que yo buscaba... A mi novia tampoco le gusta ir a comer cangrejos frente al mar, ni ella se divierte haciendo volcanes en la arena... Y ella no sabe nadar... Ella, en el agua, da gritos ridículos... Hace así: «¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!» Y ella sólo ama cantar junto al piano El pescador de perlas. Y El pescador de perlas es horroroso, Paula. Ella tiene voz de querubín, y hace así: (Canta.) Tralaralá... piri, piri, piri, piri... Y yo no había caído en que las voces de querubín están llenas de vanidad y que, en cambio, hay discos de gramófono que se titulan «Ámame en diciembre lo mismo que me amas en mayo», y que nos llenan el espíritu de sencillez y de ganas de dar saltos mortales... Yo no sabía tampoco que había mujeres como tú, que al hablarnos no les palpita el corazón, pero les palpitan los labios en un constante sonreír... Yo no sabía nada de nada. Yo sólo sabía pasear silbando junto al quiosco de la música... Yo me casaba porque todos se casan siempre a los veintisiete años... Pero ya no me caso, Paula... ¡Yo no puedo tomar huevos fritos a las seis y media de la mañana...!
paula. (Ya sentada en el sofá.) Ya te ha dicho ese señor del bigote que los harán pasados por agua...
dionisio. ¡Es que a mí no me gustan tampoco pasados por agua! ¡A mí sólo me gusta el café con leche, con pan y manteca! ¡Yo soy un terrible bohemio! Y lo más gracioso es que yo no lo he sabido hasta esta noche que viniste tú... y que vino el negro..., y que vino la mujer barbuda... Pero yo no me caso, Paula. Yo me marcharé contigo y aprenderé a hacer juegos malabares con tres sombreros de copa...
paula. Hacer juegos malabares con tres sombreros de copa es muy difícil... Se caen siempre al suelo...
dionisio. Yo aprenderé a bailar como bailas tú y como baila Buby...
paula. Bailar es más difícil todavía. Duelen mucho las piernas y apenas gana uno dinero para vivir...
dionisio. Yo tendré paciencia y lograré tener cabeza de vaca y cola de cocodrilo...
paula. Eso cuesta aún más trabajo... Y después, la cola molesta muchísimo cuando se viaja en el tren...
(dionisio va a sentarse junto a ella.)
dionisio. ¡Yo haré algo extraordinario para poder ir contigo!... ¡Siempre me has dicho que soy un muchacho muy maravilloso!...
paula. Y lo eres. Eres tan maravilloso, que dentro de un rato te vas a casar, y yo no lo sabía...
dionisio. Aún es tiempo. Dejaremos todo esto y nos iremos a Londres...
paula. ¿Tú sabes hablar inglés?
dionisio. No. Pero nos iremos a un pueblo de Londres. La gente de Londres habla inglés porque todos son riquísimos y tienen mucho dinero para aprender esas tonterías. Pero la gente de los pueblos de Londres, como son más pobres y no tienen dinero para aprender esas cosas, hablan como tú y como yo... ¡Hablan como en todos los pueblos del mundo!... ¡Y son felices!...
paula. ¡Pero en Inglaterra hay demasiados detectives!...
dionisio. ¡Nos iremos a La Habana!
paula. En La Habana hay demasiados plátanos...
dionisio. ¡Nos iremos al desierto!
paula. Allí se van todos los que se disgustan, y ya los desiertos están llenos de gente y de piscinas.
dionisio. (Triste.) Entonces es que tú no quieres venir conmigo.
paula. No. Realmente yo no quisiera irme contigo, Dionisio...
dionisio. ¿Por qué?
(Pausa. Ella no quiere hablar. Se levanta y va hacia el balcón.)
paula. Voy a descorrer las cortinas del balcón. (Lo hace.) Ya debe de estar amaneciendo... Y aún llueve... ¡Dionisio, ya han apagado las lucecitas del puerto! ¿Quién será el que las apaga?
dionisio. El farolero.
paula. Sí, debe de ser el farolero.
dionisio. Paula..., ¿no me quieres?
paula. (Aún desde el balcón.) Y hace frío...
dionisio. (Cogiendo una manta de la cama.) Ven junto a mí... Nos abrigaremos los dos con esta manta... (Ella va y se sientan los dos juntos, cubriéndose las piernas con la manta.) ¿Quieres a Buby?
paula. Buby es mi amigo. Buby es malo. Pero el pobre Buby no se casa nunca... Y los demás se casan siempre... Esto no es justo, Dionisio...
dionisio. ¿Has tenido muchos novios?
paula. ¡Un novio en cada provincia y un amor en cada pueblo! En todas partes hay caballeros que nos hacen el amor... ¡Lo mismo es que sea noviembre o que sea en el mes de abril! ¡Lo mismo que haya epidemias o que haya revoluciones...! ¡Un novio en cada provincia...! ¡Realmente es muy divertido...! Lo malo es, Dionisio, lo malo es que todos los caballeros estaban casados ya, y los que aún no lo estaban escondían ya en la cartera el retrato de una novia con quien se iban a casar... Dionisio, ¿por qué se casan todos los caballeros...? ¿Y por qué, si se casan, lo ocultan a las chicas como yo...? ¡Tú también tendrás ya en la cartera el retrato de una novia...! ¡Yo aborrezco las novias de mis amigos...! Así no es posible ir con ellos junto al mar... Así no es posible nada... ¿Por qué se casan todos los caballeros...?
dionisio. Porque ir al fútbol siempre, también aburre.
paula. Dionisio, enséñame el retrato de tu novia.
dionisio. No.
paula. ¡Qué más da! ¡Enséñamelo! Al final lo enseñan todos...
dionisio. (Saca una cartera. La abre. paula curiosea.) Mira...
paula. (Señalando algo.) ¿Y esto? ¿También un rizo de pelo...?
dionisio. No es de ella. Me lo dio madame Olga... Se lo cortó de la barba, como un pequeño recuerdo... (Le enseña una fotografía.) Este es su retrato, mira...
paula. (Lo mira despacio. Después.) ¡Es horrorosa, Dionisio...!
dionisio. Sí.
paula. Tiene demasiados lunares...
dionisio. Doce. (Señalando con el dedo.) Esto de aquí es otro...
paula. Y los ojos son muy tristes... No es nada guapa, Dionisio...
dionisio. Es que en este retrato está muy mal... Pero tiene otro, con un vestido de portuguesa, que si lo vieras... (Poniéndose de perfil con un gesto forzado.) Está así...
paula. ¿De perfil?
dionisio. Sí. De perfil. Así.
(Lo repite.)
paula. ¿Y está mejor?
dionisio. Sí. Porque no se le ven más que seis lunares...
paula. Además, yo soy más joven...
dionisio. Sí. Ella tiene veinticinco años...
paula. Yo, en cambio... ¡Bueno! Yo debo de ser muy joven, pero no sé con certeza la edad mía... Nadie me lo ha dicho nunca... Es gracioso, ¿no? En la ciudad vive una amiga que se casó... Ella también bailaba con nosotros. Cuando voy a la ciudad siempre voy a su casa. Y en la pared del comedor señalo con una raya mi estatura. ¡Y cada vez señalo más alta la raya...! ¡Dionisio, aún estoy creciendo...! ¡Es encantador estar creciendo todavía...! Pero cuando ya la raya no suba más alta, esto indicará que he dejado de crecer y que soy vieja... Qué tristeza entonces, ¿verdad? ¿Qué hacen las chicas como yo cuando son viejas...? (Mira otra vez el retrato.) ¡Yo soy más guapa que ella...!
dionisio. ¡Tú eres mucho más bonita! ¡Tú eres más bonita que ninguna! Paula, yo no me quiero casar. Tendré unos niños horribles... ¡y criaré el ácido úrico...!
paula. ¡Ya es de día, Dionisio! ¡Tengo ganas de dormir...!
dionisio. Echa tu cabeza sobre mi hombro... Duerme junto a mí...
paula. (Lo hace.) Bésame, Dionisio. (Se besan.) ¿Tu novia nunca te besa...?
dionisio. No.
paula. ¿Por qué?
dionisio. No puede hasta que se case...
paula. Pero ¿ni una vez siquiera?
dionisio. No, no. Ni una vez siquiera. Dice que no puede.
paula. Pobre muchacha, ¿verdad? Por eso tiene los ojos tan tristes... (Pausa.) ¡Bésame otra vez, Dionisio...!
dionisio. (La besa nuevamente.) ¡Paula! ¡Yo no me quiero casar! ¡Es una tontería! ¡Ya nunca sería feliz! Unas horas solamente todo me lo han cambiado... Pensé salir de aquí hacia el camino de la felicidad y voy a salir hacia el camino de la ñoñería y de la hiperclorhidria...
paula. ¿Qué es la hiperclorhidria?
dionisio. No sé, pero debe de ser algo imponente... ¡Vamos a marcharnos juntos...! ¡Dime que me quieres, Paula!
paula. ¡Déjame dormir ahora! ¡Estamos tan bien así...!
(Pausa. Los dos, con las cabezas juntas, tienen cerrados los ojos. Cada vez hay más luz en el balcón.
Las otras escenas ya leídas
Leo tres sombreros de copa, 1
Leo tres sombreros de copa, 2
Leo tres sombreros de copa, 3
Leo tres sombreros de copa, 4
Leo tres sombreros de copa, 5
Leo tres sombreros de copa, 6
Leo tres sombreros de copa, 7
Leo tres sombreros de copa, 8
Leo tres sombreros de copa, 9
Leo tres sombreros de copa, 10
Leo tres sombreros de copa, 11
Leo tres sombreros de copa, 12
Leo tres sombreros de copa, 13
Leo tres sombreros de copa, 14
Leo tres sombreros de copa, 15
Leo tres sombreros de copa, 16
Leo tres sombreros de copa, 17
Leo tres sombreros de copa, 18
Leo tres sombreros de copa, 19
Leo tres sombreros de copa, 20
Leo tres sombreros de copa, 21
Leo tres sombreros de copa, 22
Leo tres sombreros de copa, 23
Leo tres sombreros de copa, 24


Mayra dijo
Creo que Puala le quiere demasiado pero le ha molestado mucho las mentiras de Dionisio. Él no se debería de haber guardado esas verdades, ya que ahora la quiere y ésta parece no confiar demasiado. Dionisio parece arrepentido de su decisión de casarse ya que ahora se arrepiente.
7 Noviembre 2007 | 08:34